jueves, 6 de enero de 2011

ROSARIO PRESENTA A LÍVINGSTON




Rosario Castellanos



INTRODUCCION

EN EL PANORAMA de la literatura mexicana contemporánea –en el que parece haber una sola tendencia: la de la ruptura con lo establecido, aunque las manifestaciones sean diferentes entre si y aun contradictorias – hay que colocar el nombre y el libro de quien no tiene ninguno de los signos del recién venido sino que ostenta el aplomo del profesional: Livingston Denegre Vaught, autor del Tríptico Erótico.
En sus páginas torrenciales en las que el ímpetu arrastra materias diversas (las preocupaciones sociales, características de nuestra época, el examen irónico de las dogmas que se consideraban intangibles, la experimentación de nuevas técnicas expresivas y el uso de un instrumental múltiple que da al texto una forma de manifestarse que se aparta de lo convencional) la corriente continua, el meollo parece estar constituido por el sexo.


Pornografía, condenaran los moralistas; obsesión, diagnosticaran los críticos literarios. Puede ser todo esto, haya una tentativa desesperada de captar lo esencial de un acto que, hasta hace algunas décadas, no era licito nombrar.
La verdad, desnuda. Lo primero que es preciso hacer para que entre la verdad y el sexo se produzca una aproximación es despojar a este de la fermosa cobertura que lo ha ocultado por siglos: sexo y amor y reproducción de la especie, sexo y matrimonio, sexo y neurosis, sexo y aberraciones.


Aislado de las ideas sentimentales, biológicas, sociales y éticas de evoca, la palabra sexo queda reducida a lo que originalmente designa: un fenómeno de la fisiología en su estado puro. ¿Y hay algo más difícil de enunciar, más resistente a convertirse en sustancia literaria que una función del organismo-físico humano?
Por eso se hace imprescindible el asedio y denegre vaught utiliza una táctica de ataque sorpresivo y desde todos los ángulos posibles: la exactitud del lenguaje, por ejemplo.

Sí, renuncia a las metáforas para llamar a cada parte del cuerpo y a cada movimiento con su nombre propio: coloquial, técnico, esotérico. Reitera, una y otra vez, la narración de experiencias sin más variantes que las de lugar y protagonistas, con un afán constante que podría ser característica, la repetición que quizá es definitiva.
Paraliza el dinamismo de las acciones en la fotografía para que el objeto se vuelva contemplable y no se conforma con recoger, del trance sexual el gemido inarticulado del deseo, la exclamación paroxística o el suspiro de la saciedad sino que interroga: ¿por qué? ¿cómo? ¿cuándo? ¿cuánto?. Obliga a sus interlocutores a hacer un esfuerzo por formular en palabras lo que han vivido en sus “antros mundos”
¿Pero por qué elegir, si no se trata más que de un proceso del funcionamiento del cuerpo, el sexual, y no otros que, en este nivel, si no son importantes sí son, al menos, más frecuentes? Comer o respirar, por ejemplo. Porque el sexo, como todas las necesidades, nos relaciona con un satisfactor que está fuera de nosotros. Y este satisfactor es –aunque no exclusivamente - humano.
El vinculo que se establece entre dos criaturas igualmente menesterosas de contacto y de placer resulta entonces susceptible de adquirir un sentido. Es por este sentido por el que inquiere Denegre Vaught y no se contenta con las respuestas prefabricadas, con las frases hechas.la aspereza con las que las rechaza son una evidencia más de la autenticidad de su búsqueda. Que no culmina en este libro, que lo llevara a otro, y a otro, a la obra que se espera del escritor que es.
Los augurios son buenos. Lo que es preciso desear es que el dominio del oficio, que vaya alcanzando, la lucidez que vaya adquiriendo y el prestigio que vaya premiándolo, no mengüen su vigor, su espontaneidad ni su pasión.

ROSARIO CASTELLANOS.

ROSARIO CASTELLANOS introduce Tríptico Erótico



INTRODUCCION al TRÍPTICO ERÓTICO
por
Rosario Castellanos

EN EL PANORAMA de la literatura mexicana contemporánea –en el que parece haber una sola tendencia: la de la ruptura con lo establecido, aunque las manifestaciones sean diferentes entre si y aun contradictorias – hay que colocar el nombre y el libro de quien no tiene ninguno de los signos del recién venido sino que ostenta el aplomo del profesional: Livingston Denegre Vaught, autor del Tríptico Erótico.


En sus páginas torrenciales en las que el ímpetu arrastra materias diversas (las preocupaciones sociales, características de nuestra época, el examen irónico de las dogmas que se consideraban intangibles, la experimentación de nuevas técnicas expresivas y el uso de un instrumental múltiple que da al texto una forma de manifestarse que se aparta de lo convencional) la corriente continua, el meollo parece estar constituido por el sexo.


Pornografía, condenaran los moralistas; obsesión, diagnosticaran los críticos literarios. Puede ser todo esto, haya una tentativa desesperada de captar lo esencial de un acto que, hasta hace algunas décadas, no era licito nombrar.
La verdad, desnuda. Lo primero que es preciso hacer para que entre la verdad y el sexo se produzca una aproximación es despojar a este de la fermosa cobertura que lo ha ocultado por siglos: sexo y amor y reproducción de la especie, sexo y matrimonio, sexo y neurosis, sexo y aberraciones.
Aislado de las ideas sentimentales, biológicas, sociales y éticas de evoca, la palabra sexo queda reducida a lo que originalmente designa: un fenómeno de la fisiología en su estado puro. ¿Y hay algo más difícil de enunciar, más resistente a convertirse en sustancia literaria que una función del organismo-físico humano?
Por eso se hace imprescindible el asedio y denegre vaught utiliza una táctica de ataque sorpresivo y desde todos los ángulos posibles: la exactitud del lenguaje, por ejemplo. Sí, renuncia a las metáforas para llamar a cada parte del cuerpo y a cada movimiento con su nombre propio: coloquial, técnico, esotérico. Reitera, una y otra vez, la narración de experiencias sin más variantes que las de lugar y protagonistas, con un afán constante que podría ser característica, la repetición que quizá es definitiva.


Paraliza el dinamismo de las acciones en la fotografía para que el objeto se vuelva contemplable y no se conforma con recoger, del trance sexual el gemido inarticulado del deseo, la exclamación paroxística o el suspiro de la saciedad sino que interroga: ¿por qué? ¿cómo? ¿cuándo? ¿cuánto?. Obliga a sus interlocutores a hacer un esfuerzo por formular en palabras lo que han vivido en sus “antros mundos”
¿Pero por qué elegir, si no se trata más que de un proceso del funcionamiento del cuerpo, el sexual, y no otros que, en este nivel, si no son importantes sí son, al menos, más frecuentes? Comer o respirar, por ejemplo. Porque el sexo, como todas las necesidades, nos relaciona con un satisfactor que está fuera de nosotros. Y este satisfactor es –aunque no exclusivamente - humano.
El vinculo que se establece entre dos criaturas igualmente menesterosas de contacto y de placer resulta entonces susceptible de adquirir un sentido. Es por este sentido por el que inquiere Denegre Vaught y no se contenta con las respuestas prefabricadas, con las frases hechas.la aspereza con las que las rechaza son una evidencia más de la autenticidad de su búsqueda. Que no culmina en este libro, que lo llevara a otro, y a otro, a la obra que se espera del escritor que es.
Los augurios son buenos. Lo que es preciso desear es que el dominio del oficio, que vaya alcanzando, la lucidez que vaya adquiriendo y el prestigio que vaya premiándolo, no mengüen su vigor, su espontaneidad ni su pasión.

ROSARIO CASTELLANOS.

SIGUEN MURIENDO AMIGOS, ENEMIGOS Y OFENDIDOS POR MÍ: PEERDOOÓNENMME, DESDE ULTRATUMBA






ORACIÓN FÚNEBRE PRONUNCIADA POR

LÍVINGSTON A LA MUERTE DE SU PADRE


LA MUERTE está en todas partes.

Por una favor insigne de Dios, si cualquiera puede arrancarle al hombre la vida, ninguno puede arrebatarle de las garras de la muerte. Semejantemente lo escribió en latín Séneca, el más sabio de los clásicos, en su Libro de Oro.



Por eso, padre, fracasamos en nuestro desesperado intento de retenerte entre nosotros.




Di el mes pasado mi pesaroso pésame a una inolvidable mujer árabe. Tú la quisiste mucho y te agradó sobremanera su visita en tu último día en tu lecho mortuorio.



Recuerdo que en la ocasión de la muerte de su madre le escribí lo siguiente en un e-mail enviado indirectamente a un usuario de su red:






La muerte es un camello negro que se arrodilla ante la puerta de todas las casas.

Quienes nos hallamos en el desierto de la vida requerimos de algún dromedario para cruzarlo con parsimonia y llegar ansiosamente al Oasis, sedientos de las fuentes paradisíacas de felicidad final que nos darán la eterna calma.


Nos quedamos en este erial para lograr que perdure su memoria en quienes lo rodeamos con amor. Vivirá perennemente en la Biblioteca que lleva su nombre en el corazón de Campeche frente a la catedral y el mar. No es morir vivir en los libros que deja fuente de sabiduría para los sedientos del conocimiento del pasado de su tierra. Atrás estamos quienes nos afanamos en propagar su obra. Adelante está el cielo azul sobre un mañana inmenso con el intenso sol de Campeche refulgiendo sobre el Palacio del Libro. Nos da alegría que lleve su nombre para siempre.



Lo que aconteció solamente una vez, ayer veintisiete de febrero de 1998, no puede ser motivo de pena. ¿Qué razón hubo para temer tanto tiempo lo que tan poco duró? Para él, quien cumplió con sus deberes naturales, morales, culturales y patrióticos, la muerte fue tan natural y ¡¡Bienvenida como el sueño!! La verdad es que la paz, el descanso y el sueño perenne es todo lo que sabemos de la muerte. Pero es todo lo que a Dios podemos pedirle. También sé que morir no es acabarse: es renacer a otra vida para purificarse y donar al Universo su excelsa esencia. Por eso Denegre se fue en el camello negro, pues no hizo más que adelantarse en el camino para el nacimiento de su eternidad.

La muerte no ha sido más que una puerta vieja que se ha abierto a un precioso jardín con una fuente colonial donde manan los pensamientos de los patriotas peninsulares que don Jorge recolectó, sembró con amor y estudió en su enorme y rica biblioteca, que siempre atendió con sus propias manos y que pronto estará en el centro de su amado terruño, por su última voluntad, para que lo disfruten sus compatriotas. Allí están sus frutos, en ese vergel de pensamientos, donde la estatua del sabio feliz dará la bienvenida a los estudiosos de la Historia Maya, Peninsular y Mexicana. ¡Salud espiritual eterna para el hombre honesto, generoso y bueno que conocimos y generaciones de compatriotas aún no nacidos, conocerán en la plaza principal de Campeche! : JORGE DENEGRE-VAUGHT PEÑA.



AMIGOS:


Las palabras sinceras no son elegantes.





Yo les aseguro que entre estos hijos y su padre no habrá nunca un muro inmensamente grueso y demasiado alto que no libremos para estar cariñosamente a su lado más pronto de lo que se pueda imaginar.


La muerte no puede separarnos.



Sin embargo, desde lejos, desde la miseria, vengo a decir con franqueza una simpleza: que yo sé que he tenido un padre, ¡qué padre! … ¡Tan padre, que siempre me ha dolido que mis hijos no puedan decir lo mismo del suyo!

Por eso, apenas ayer, a la hora de su muerte le prometí hacer la paz con todos para que él descanse en paz. Es la hora de convivir entre moralistas y pecadores, reformistas y medradores, madreadores y benefactores, dejando a cada cual hacer lo suyo. Todo sea para que yazcamos en promiscua tranquilidad perdonando a los soberbios, los ambiciosos, codiciosos, oportunistas, aprovechados, ventajistas y usureros, en fin, dejando el quique suum tribuere, el dar a cada cual lo suyo, al Supremo Juzgador. Todo, como predicaba mi padre, para que dejen a uno hacer su obra.



Repaso, ahora, su enseñanza de bondad y armonía. La vida de mi padre es para nosotros una larga lección de humildad.



Tal vez en su llaneza se escondían los regocijos de sus triunfos de persuasión y convencimiento a sus clientes que le traían más satisfacciones que ventajas. Jamás trató mal a nadie. Erudito, no intentó corregir los errores de quienes le visitaron o presumir de sus grandes conocimientos. Se acomodó al presupuesto de quien deseaba un libro para su estudio porque lo importante no fue para él el dinero sino la transmisión del medio de sabiduría a quien lo anhelaba. Por eso lo respetaban y querían.



Reconocí hace mucho que esa humildad era inimitable porque pare él era fácil, pues había llevado a cabo muchas cosas notables, nosotros hemos hecho, comparativamente, poco.


Esa, paradójicamente, extraordinaria humildad la heredó de su adorada madre ante cuyo altar hizo todos sus grandes sacrificios. La luz de nuestra abuelita lo guió e iluminó desde lo alto y resplandeció en su íntima soledad, en sus horas de sombra y de hondas penas.



Hoy se une a ella. Estoy cierto que nuestro padre está feliz de reunirse con su madre, la nuestra, y con su esposa, que reposa aquí mismo a su lado, Julia María del Carmen: los IRIS IRIDISCENTES DE LOS OJOS VERDES DE LA NIÑA DE LA ISLA DEL CARMEN, hoy fulguran. Hoy están de plácemes dos grandes mujeres porque se les une su amado Jorgito, por fin, tras muchas penalidades en este valle de lágrimas que abate.


No obstante, Hombre eminentemente Modesto, mi padre prestó suavidad y encanto a la vida. Nunca PENSÓ DON Jorge en lo mucho que poseyó en este mundo y que hoy deja a México, su patria, nación a la que consagró todos sus esfuerzos.



Admitamos que lo tuvo todo aquí en la Tierra.

Empero, muchas veces nos indignamos porque lo vimos ofendido y humillado. Nosotros sabíamos que nuestro padre jamás rebajó a nadie. Pero él acalló nuestras protestas. Nos dijo que veíamos “moros con tranchetes”. No se sintió agraviado por quienes consideró sus amigos a quienes dispensó amabilidad, gentileza y dulzura.

Y, en verdad, conmovió a los soberbios.

Cuando lo comparo con los muchos hombres doctos, ricos y muy inteligentes conque convivió, entre ellos algunos hombres fatuos que, por desgracia, encontró por doquiera, siento que tuvieron que descender desde su estrato para postrarse ante su espléndida sencillez.

Muchas veces lo vi dar las gracias cuando se le negó algo, llegando así al fin
de lo que pretendía, con simpatía, porque nunca se sintió ofendido por una repulsa. Por eso, entre los encumbrados, jamás resplandeció su pesadumbre ni ostentó esa dorada tristeza que pareció, en los últimos días, envolverlo de vez en cuando. Por vez primera en su estoica vida lo vimos llorar. Ahora comprendo que lloró porque le dolía dejarnos atrás en este triste mundo.


Su humildad lo llevó a transigir con las mentiras mientras renunciaba a que prevaleciera su verdad. Juarista, no importunó a los conservadores al patricio de la Reforma y coincidió con ellos en el mutuo amor por la patria, sin estériles disputas y sin renunciar a sus hondas convicciones. Su vida humilde, en medio del infatigable trabajo de librero anticuario, historiador, bibliógrafo y editor ha sido una labor fructífera que reboza de amor. Y, además, de fino sentido del humorismo y de la alegría de vivir que en él fue más una facultad del corazón que del espíritu.




Nacía, esencialmente, su buen humor de la fina sensibilidad de un hombre generoso, de una simpatía cálida y tierna hacia todos los hombres y mujeres y todas las formas de la existencia. Si no hubiera conservado toda su vida ese humorismo franco no sería don Jorge el espíritu perfectamente conformado que es hoy en su más pura esencia.


Por eso, lamento tener que decir que estuve a su lado, temprano, en su despedida de la vida a la edad de ochenta y un años, AQUEL 27 DE FEBRERO DE 1998. hoy hace 13 años.



Decía Gustavo Le Bon que las ideas envejecen más pronto que las palabras. Lo que dijiste hace 13 años lo pondré en marcha hoy.

Termino así: Las ideas que nos inculcó mi padre están jóvenes en pleno Renacimiento, en su hijo Lívingston, mientras estas palabras caducan tan pronto como acaban de escucharla gentes tan ramplonas como su hijo menor que ha traicionado ese legado para apoderarse de todos sus bienes en beneficio de gente sin principios, ignorantes y estúpidos.

Mi padre prevalecerá por siempre, entre nosotros, porque tuvo grandes pensamientos y mejores acciones. Se gozó en ellas, se ocupó con ellas, por su gran afición bibliófila y tuvo innumerables recompensas porque ha tenido el mérito de compartirlas. Evoco sus ideas que fecundaron porque las ha alumbrado con su generoso corazón. Las sentimos con vehemencia, creaciones de su indomable voluntad, ofrenda de su pasión, las recojo amorosamente y propagaré desde su EDITORIAL ACADEMIA LITERARIA, de OBRAS HISTÓRICAS MEXICANAS, en el seno de la perennemente creciente Biblioteca Jorge Denegre-Vaught Peña.

Los que viven no deben estar en guerra con los muertos. Quien se va pagó todas sus deudas. ¿Creen ustedes que nosotros tendremos con don Jorge algunas pendientes?...

NO: CumplirÉ nuestras esperanzas cabalmente en la realidad.

miércoles, 5 de enero de 2011



LA MUERTE está en todas partes.
Por una favor insigne de Dios, si cualquiera puede arrancarle al hombre la vida, ninguno puede arrebatarle de las garras de la muerte. Semejantemente lo escribió en latín Séneca, el más sabio de los clásicos, en su Libro de Oro.
Di el mes pasado mi pesaroso pésame a una inolvidable mujer árabe. Tú la quisiste mucho y te agradó sobremanera su visita en tu último día en tu lecho mortuorio. Esa mujer fue mi esposa poco más de 20 años
Y aunque le acabo de enviar un mensaje pidiéndole perdón por haber hecho del divorcio un largo período legal de casi once años, y la sentencia final fue que quedábamos casado, ante la petición de mi hijo le concedí el divorcio, casi 20 años después de iniciado el juicio.


Recuerdo que en la ocasión de la muerte de su madre le escribí lo siguiente en une-mail enviado indirectamente a un usuario de su red:


La muerte es un camello negro que se arrodilla ante la puerta de todas las casas.

Quienes nos hallamos en el desierto de la vida requerimos de algún dromedario para cruzarlo con parsimonia y llegar ansiosamente al Oasis, sedientos de las fuentes paradisíacas de felicidad final que nos darán la eterna calma.
Nos quedamos en este erial para lograr que perdure su memoria en quienes lo rodeamos con amor. Vivirá perennemente en la Biblioteca que lleva su nombre en el corazón de Campeche frente a la catedral y el mar. No es morir vivir en los libros que deja fuente de sabiduría para los sedientos del conocimiento del pasado de su tierra. Atrás estamos quienes nos afanamos en propagar su obra. Adelante está el cielo azul sobre un mañana inmenso con el intenso sol de Campeche refulgiendo sobre el Palacio del Libro. Nos da alegría que lleve su nombre para siempre.


Lo que aconteció solamente una vez, el veintisiete de febrero de 1998, no puede ser motivo de pena. ¿Qué razón hubo para temer tanto tiempo lo que tan poco duró? Para él, quien cumplió con sus deberes naturales, morales, culturales y patrióticos, la muerte fue tan natural y ¡¡Bienvenida como el sueño!! La verdad es que la paz, el descanso y el sueño perenne es todo lo que sabemos de la muerte. Pero es todo lo que a Dios podemos pedirle. También sé que morir no es acabarse: es renacer a otra vida para purificarse y donar al Universo su excelsa esencia. Por eso Denegre se fue en el camello negro, pues no hizo más que adelantarse en el camino para el nacimiento de su eternidad. La muerte no ha sido más que una puerta vieja que se ha abierto a un precioso jardín con una fuente colonial donde manan los pensamientos de los patriotas peninsulares que don Jorge recolectó, sembró con amor y estudió en su enorme y rica biblioteca, que siempre atendió con sus propias manos y que pronto estará en el centro de su amado terruño, por su última voluntad, para que lo disfruten sus compatriotas. Allí están sus frutos, en ese vergel de pensamientos, donde la estatua del sabio feliz dará la bienvenida a los estudiosos de la Historia Maya, Peninsular y Mexicana. ¡Salud espiritual eterna para el hombre honesto, generoso y bueno que conocimos y generaciones de compatriotas aún no nacidos, conocerán en la plaza principal de Campeche! : JORGE DENEGRE-VAUGHT PEÑA.


AMIGOS:

Las palabras sinceras no son elegantes.

Yo les aseguro que entre este hijo y su padre no habrá nunca un muro inmensamente grueso y demasiado alto que no libre para estar cariñosamente a su lado más pronto de lo que se pueda imaginar.



La muerte no puede separarnos.
Sin embargo, desde lejos, desde la miseria, vengo a decir con franqueza una simpleza: que yo sé que he tenido un padre, ¡qué padre! … ¡Tan padre, que siempre me ha dolido que mis hijos no puedan decir lo mismo del suyo!

Esa diferencia abrumadora se debe, principalmente, a que mi padre llevó consigo una humildad tan sincera que pareció ir diciendo: Yo estoy en paz.
Mientras, su primogénito estuvo en permanente guerra florida, en su vana ilusión quijotesca de ir desfaciendo entuertos que va encontrando por los caminos del país de las manchas y las corruptelas, nuestro padre estuvo en paz con todo mundo: juaristas y antijuaristas, liberales o conservadores.
el padre más padre JORGE DENEGRE VAUGHTR PEÑA


Por eso, apenas un día antes, a la hora de su muerte le prometí hacer la paz con todos para que él descanse en paz. Es la hora de convivir entre moralistas y pecadores, reformistas y medradores, madreadores y benefactores, dejando a cada cual hacer lo suyo. Todo sea para que yazcamos en promiscua tranquilidad perdonando a los soberbios, los ambiciosos, codiciosos, oportunistas, aprovechados, ventajistas y usureros, en fin, dejando el quique suum tribuere, el dar a cada cual lo suyo, al Supremo Juzgador. Todo, como predicaba mi padre, para que dejen a uno hacer su obra.
Repaso, ahora, su enseñanza de bondad y armonía. La vida de mi padre es para nosotros una larga lección de humildad.


Y ESTA OTRA VENERADA VIRGE DEL CARMEN EN CIUDAD DEL CARMEN TIENE LA DEVOCIÓN DE MIS COTERRÁNEOS Y LUCE EN ESTA IMAGEN EL VESTIDO DE HILOS DE ORO Y SEDA QUE LE REGALO MI MADRE, REALIZADO POR ELLA MISMA, TRABAJO DE COSTURA QUE LE LLEVÓ MUCHOS AÑOS ANTES DEL DÍA EN QUE TUVO EL PRIVILEGIO DE VESTIRLA, UN INOLVIDFABLE 16 DE JULIO
Tal vez en su llaneza se escondían los regocijos de sus triunfos de persuasión y convencimiento a sus clientes que le traían más satisfacciones que ventajas. Jamás trató mal a nadie. Erudito, no intentó corregir los errores de quienes le visitaron o presumir de sus grandes conocimientos. Se acomodó al presupuesto de quien deseaba un libro para su estudio porque lo importante no fue para él el dinero sino la transmisión del medio de sabiduría a quien lo anhelaba. Por eso lo respetaban y querían.
Reconocí hace mucho que esa humildad era inimitable porque pare él era fácil, pues había llevado a cabo muchas cosas notables, nosotros hemos hecho, comparativamente, poco.


Esa, paradójicamente, extraordinaria humildad la heredó de su adorada madre ante cuyo altar hizo todos sus grandes sacrificios. La luz de nuestra abuelita lo guió e iluminó desde lo alto y resplandeció en su íntima soledad, en sus horas de sombra y de hondas penas.
LIVINGSTON VAUGHT ALCOCER A LOS SEIS AÑPOS TRAS UN EXAMEN EXHAUSTIVO DE PIANO EN INSTITUTO MONTES DE OCA
Hoy se une a ella. Estoy cierto que nuestro padre está feliz de reunirse con su madre, la nuestra, y con su esposa, que reposa aquí mismo a su lado, Julia María del Carmen: los IRIS IRIDISCENTES DE LOS OJOS VERDES DE LA NIÑA DE LA ISLA DEL CARMEN, hoy fulguran. Hoy están de plácemes dos grandes mujeres porque se les une su amado Jorgito, por fin, tras muchas penalidades en este valle de lágrimas que abate.
No obstante, Hombre eminentemente Modesto, mi padre prestó suavidad y encanto a la vida. Nunca pensó don Jorge en lo mucho que poseyó en este mundo y que dejó a México, su patria, nación a la que consagró todos sus esfuerzos.
Lo dejó para que sus herederos repartieran sus bienes bajo esa consigna de dar a cada quien lo suyo, en partes iguales. No para que un bribón se apodere de la masa hereditaria como un pirata que se roba un botín.
Admitamos que lo tuvo todo aquí en la Tierra.
Empero, muchas veces nos indignamos porque lo vimos ofendido y humillado. Nosotros sabíamos que nuestro padre jamás rebajó a nadie. Pero él acalló nuestras protestas. Nos dijo que veíamos “moros con tranchetes”. No se sintió agraviado por quienes consideró sus amigos a quienes dispensó amabilidad, gentileza y dulzura.

Y, en verdad, conmovió a los soberbios.
Cuando lo comparo con los muchos hombres doctos, ricos y muy inteligentes conque convivió, entre ellos algunos hombres fatuos que, por desgracia, encontró por doquiera, siento que tuvieron que descender desde su estrato para postrarse ante su espléndida sencillez.


Muchas veces lo vi dar las gracias cuando se le negó algo, llegando así al fin
de lo que pretendía, con simpatía, porque nunca se sintió ofendido por una repulsa. Por eso, entre los encumbrados, jamás resplandeció su pesadumbre ni ostentó esa dorada tristeza que pareció, en los últimos días, envolverlo de vez en cuando. Por vez primera en su estoica vida lo vimos llorar. Ahora comprendo que lloró porque le dolía dejarnos atrás en este triste mundo.
Su humildad lo llevó a transigir con las mentiras mientras renunciaba a que prevaleciera su verdad. Juarista, no importunó a los conservadores al patricio de la Reforma y coincidió con ellos en el mutuo amor por la patria, sin estériles disputas y sin renunciar a sus hondas convicciones. Su vida humilde, en medio del infatigable trabajo de librero anticuario, historiador, bibliógrafo y editor ha sido una labor fructífera que reboza de amor. Y, además, de fino sentido del humorismo y de la alegría de vivir que en él fue más una facultad del corazón que del espíritu.

Nacía, esencialmente, su buen humor de la fina sensibilidad de un hombre generoso, de una simpatía cálida y tierna hacia todos los hombres y mujeres y todas las formas de la existencia. Si no hubiera conservado toda su vida ese humorismo franco no sería don Jorge el espíritu perfectamente conformado que es hoy en su más pura esencia.
Por eso, lamento tener que decir que estuve a su lado, temprano, en su despedida de la vida a la edad de ochenta y un años.

Decía Gustavo Le Bon que las ideas envejecen más pronto que las palabras.
Los que viven no deben estar en guerra con los muertos. Quien se va pagó todas sus deudas. ¿Creen ustedes que nosotros tendremos con don Jorge algunas pendientes?...

NO: Cumpliré mis esperanzas cabalmente en la realidad.

Por eso hoy, ¿lo oyes?, te prometo solemnemente, Padre, al pie de esta ilustre tumba. Te lo cumpliré, lo juramos en bien de la cultura en México y en el mundo. Tu Biblioteca será pública y estará consagrada a los estudiosos de la Historia de México.

Oremos..,

con esta oración clásica de un santo que desde hace siglos expresó lo que todos quisiéramos llegar a ser para dejar de padecer:

Señor,

Hazme como hiciste a Don Jorge, conductor de tu Paz:
Para que allí donde haya odio pueda haber amor;
Para que allí donde haya el mal pueda llevar el espíritu del perdón;
Para que allí donde haya discordia, pueda llevar la armonía.

Para que donde haya error, pueda llevar la Verdad,
Para que donde haya la duda pueda llevar la Fe,
Para que donde haya desconsuelo pueda llevar la Esperanza,
Para que donde haya tristeza pueda llevar el optimismo y la Alegría.

Como siempre hizo mi padre, Señor, concédeme que yo pueda pedir y no recibir y no ser consolado;
Comprender y no ser comprendido;
Amar y no ser amado.

Porque, amigos, para encontrarse, hoy sé que hay que olvidarse de sí mismo.
Eso hizo nuestro padre, Don Jorge Denegre-Vaught: nunca pensó en sí mismo y esto es lo primero que nos enseñó:
“Olvídate de qué piensas, crees o quieras y piensa en los demás para darles lo que necesitan”.

Sí, ya dije: Ayer le pedí perdón a mi padre por todo lo que le hice sufrir.
Don Jorge lloró y dijo su última palabra: “¡Bueno!”

¡Con un enorme esfuerzo, falleció en sus lastimados labios el vocablo al que dio por postrera vez vida, palabra que lo describe eternamente: ¡Bueno!


Termino así: Las ideas que nos inculcó mi padre están jóvenes en pleno Renacimiento, en su hijo Lívingston, mientras estas palabras caducan tan pronto como acaban de escucharlas.
Mi padre prevalecerá por siempre, entre nosotros, porque tuvo grandes pensamientos y mejores acciones. Se gozó en ellas, se ocupó con ellas, por su gran afición bibliófila y tuvo innumerables recompensas porque ha tenido el mérito de compartirlas. Evoco sus ideas que fecundaron porque las ha alumbrado con su generoso corazón. Las sentimos con vehemencia, creaciones de su indomable voluntad, ofrenda de su pasión, las recogemos amorosamente y propagaré desde su EDITORIAL ACADEMIA LITERARIA, de OBRAS HISTÓRICAS MEXICANAS, en el seno de la perennemente creciente Biblioteca Jorge Denegre-Vaught Peña.

sábado, 1 de enero de 2011

LA VIDA DEL HISTORIADOR MAYOR JORGE DENEGRE VAUGHTPEÑA

orge denegre vaught peña, pancho venado, toñico y ciudad del carmen


UNA BIOGRAFÍA DEL POLÍGRAFO JORGE DENEGRE VAUGHT PEÑA AL ESTUILO LIVINGSTONIANO


CARMEN SIGNIFICA CANTO. LA HISTORIA DEL CARMEN EN UN TRIS:


Porque Carmen en latín culto significa cántico, poema. Recibiría este nombre porque fue un dieciséis de julio, día de la virgen del Monte Carmelo, de 1717, en que derrotaron en forma definitiva y absoluta a los últimos piratas, y los heroicos pobladores, agradecidos por el milagro, quisieron cambiar el triste nombre de Tris por el romántico de su Señora, más propicio para festivales de la palabra, en prosa o en verso.

Pero consumada la expulsión de los piratas, tomó el nombre del virrey que había designado Primer Gobernador de la Isla, a principios del siglo XVIII, al dos veces vencedor de los piratas, Don Alonso Felipe de Andrade, valeroso representante de Valero, por lo que tras la hazaña de julio de 1717, Isla Valero dependió directamente de la capital. Un siglo más tarde, Iturbide ordenó que perteneciera a Puebla. Después fue de Tabasco, Yucatán y Campeche. Y hasta el 2 de octubre de 1828 fue designada con el ansiado título del Carmen.

Entonces recibió el escudo que ostenta el lema: "El Carmen por Yucatán y ambos por la República", estampado en piedra en el frontispicio del antiguo palacio municipal. No obstante, la villa se incendió en 1850 y todo el caserío fue arrasado.

Tres años después, sobre las ruinas del villorrio, Don Tomás Marín, marino, ingeniero y general trazó la ciudad, recibiendo ese título del Presidente Comonfort, en 1856. Allí comienza, apenas, la historia de Ciudad del Carmen.

Un siglo más tarde, en esos antiguos Juegos Florales Nacionales, escuché una apacible noche de 16 de julio:

"¡Isla a proa..marinos!,/ vocifera Alaminos a su grey de Ultramar..En sus papeles de marear,/ no hay signos, ni señala su brújula designios/..te proclama Señora / con el nombre de Tris".



LA TRISTE ISLA

Sí, el poeta campeón de aquellos Juegos, consigna el hecho histórico de que fue Antón de Alaminos, Piloto Mayor, que había navegado con Colón, quien llamó al lugar "Isla Triste" porque la encontró en abandono y sin pobladores, en mayo de 1518. Había bautizado al estrecho que supuso era el límite de la tierra descubierta, Boca de Términos (entre las islas de Aguada y del Carmen). El nombre figuró en mapas y cartas geográficas con la abreviatura "Trs", contracción de Términos o de Triste.

(1.-)Tristísimo apócope transformado en "iris" que me conduce como un iridiscente hilo conductor a la causa por la que hayas publicado la Crónica de Yucatán de López Cogolludo.(2.-)

En efecto, en la obra del Padre Diego López de Cogolludo se consigna el dato, ampliamente difundido de cómo la expedición de Juan Grijalva que piloteaba Antón de Alaminos, fue la que descubrió y reconoció la Laguna de Términos y desembarcó en la Isla del Carmen, tras la segunda derrota que sufrieron ante los bravos indios de Champotón que los expulsaron de sus playas, en 1518. Estas son las palabras del cronista:




LA CRÓNICA DE YUCATÁN

"Como la instrucción era que pasasen adelante, salieron del puerto Potonchan (y advierto que es el que se llama Champotón, y así lo nombraré de aquí en adelante): prosiguiendo al Occidente, llegaron a la laguna que se llama de Términos, cuya salida a la mar parece como boca de río, que por tal la juzgaron. Decía el piloto Alaminos que aquella boca partía términos con la tierra de Yucatán, que era isla, y por eso le pusieron aquel nombre, que hoy permanece en las cartas de mareaje. Allí salió a tierra el general Juan de Grijalva con los otros capitanes y muchos soldados, y estuvieron tres días, y recorriendo todo aquel paraje hallaron que Yucatán no era isla, sino tierra firme, con la que adelante se ve al Occidente. Reconocieron también ser buen puerto (y a no pocos ha dado la vida recogerse a él, navegando esta travesía de la Nueva España) y hallaron otros adoratorios con ídolos de palo y barro, casas de cal y canto, como las otras que había visto. Creyeron que habría allí cerca alguna población; pero no era así, porque aquellos adoratorios eran de mercaderes y cazadores, que pasando sacrificaban en ellos. Lo que hallaron fue mucha caza de venados y conejos, y habiendo sondeado la laguna, y llevando buena razón de ella, se embarcaron."




El padre López de Cogolludo refiere también la segunda visita de los españoles a la isla. La hizo Cortés tras su salida de Cozumel, en marzo de 1519. También piloteaba Alaminos:

"Llegaron a la laguna de Términos, donde se dice hallaron otro navío. Había enviado por delante un navío pequeño y buen velero, que reconociese el puerto, y si era tierra a propósito para poblar y había mucha caza como se decía, y pusiese señal de cómo había llegado. No le hallaron en este puerto; carta sí en que decía, cómo era buena tierra y de mucha caza, y que había halado una lebrela que en el viejo pasado se quedó en tierra, la cual luego que vio el navío, hacía muchos halagos y señas, y estaba muy gorda."




Por cierto, la Ordenanza de Montes, publicada en México en septiembre de 1795, y aprobada por real orden de febrero del siguiente año, el gobierno estableció en la isla un presidio, dándole de extensión 30 leguas. Y presidio fue más de un siglo. Al hacerse la Independencia, el presidio que era gobernado directamente por el virreinato en lo civil y militar, se agregó a la Capitanía General de Yucatán, de cuyo obispado e intendencia dependió en lo eclesiástico y financiero, formándose un Partido de la entonces llamada provincia, y que más habría de erigirse en Estado de Yucatán.

Justo Sierra O'Reiley consigna en su Partido del Carmen que así continuó, sin alteración, hasta que se transformó en Territorio por decreto de 16 de octubre de 1853. Promulgada la Constitución del 57, proclamada en Campeche la separación del resto de Yucatán, siguió su suerte el Carmen hasta la definitiva erección del Estado, "del cual forma hoy el Carmen el partido más rico, interesante y productivo."



ISLA VELERA HACIA LA LIBERTAD

Por eso fue que tu entrañable amigo, Toñico, Salvador Antonio Vadillo Oconue,--cuyo hijo habría de vivir varios años en casa de mi abuelita Elena, aquí en México, donde llegó a estudiar Ingeniería--, le puso vela y motor a la Isla para escapar de la prisión de la injusticia:

Voy a ponerle velas a mi Isla,

diez, veinte cien,

quien sabe cuántas

y por las dudas

un motor de borda

que sirva de emergencia.

y levaremos anclas

después de consultar a las estrellas,

dejaremos el lodo

que nos une con la carpeta sólida,

en busca de otros cielos

con amplitud de espacios,

donde la vida sea

lo que debiera ser:


LIBERTAD DE PALABRA,

LIBERTAD DE PENSAR,

ARROJAR POR LA BORDA

BASTARDAS AMBICIONES..

¡Voy a ponerle velas a mi Isla!

¡Qué bonito es soñar!




Toñico continuó las tareas literarias que había comenzado contigo. Fue fundador y director de Brecha, revista literaria que duró años y que nos enviaba desde el Carmen, para nuestro ocasional solaz y goce.

Fue un poeta de ideas socialistas. En El Pan, Radamés Novelo Zavala, su compilador, lo tiene diciendo al principio del poema (3.-):

"Los pequeñuelos lloran y piden a la madre/ un pedazo de pan./ Pobrecillos, ignoran que el padre, el obrero, en su afán,/ ya recorrió talleres en busca de trabajo./ Y regresa abatido sin el pan, cabizbajo..."



EL DUELO CON "PANCHO VENADO"


Fue Toñico quien te animaba a batirte con Pancho Venado, en el Campamento del "Kilómetro 47" (4.-) que narro al principio de la segunda parte de esta obra.

-- Sí, Jorge: Aquí estamos en un campamento de meros machos y no hay forma de que te eches pa'tras...Espero que por puritita suerte le pegues tú en una pierna, un brazo..¡y te salves!..Pero, ¡p's si no, ni modos!

--Pues sí, pero fíjate cómo mata venados: con un solo tiro de pistola. ¡Es tan chingón que no sabe de las escopetas! Y tú has visto ¡cómo, se echa las palomas al vuelo!...¡Está cabrón! Pero, tienes razón.. Ya no hay remedio...

--Pues, Jorgito, ponte a practicar unos tiros: que llegues al duelo un poco entrenado...

--No,¡qué voy a practicar ni qué carajos!...Si ni tiros suficientes tengo...¡Mejor me pongo a escribir cartas a mi madrecita, a mi esposa, a mi futuro hijo, a mis amigos...¡Voy a despedirme, Toñico!

¡Y don Jorge, se pasó ese día hasta la madrugada escribe que te escribe cartas y cartas a todos los que quería, que eran muchos...!(6.-)




Y fue Toñico quien llegó muchos años después al Liceo Carmelita, también. No a estudiar. Dirigió el taller mecánico y fabricó un motorcito --el primero armado en el Carmen-- que pudo haberle inspirado la idea de ponerle motor de borda a la Isla para escapar de la prisión de la palabra en búsqueda de libertad de pensamiento y de expresión.

Porque, papá, el Carmen fue Presidio colonial; fue presidio para los anarquistas y socialistas en cada uno de sus kilómetros cuadrados, en los años Treinta; siguió siéndolo en los 50's y Radamés pone en "A MANERA DE PROLOGO", en 1985, en el poemario de Toñico--publicado por el Grupo Brecha--la queja en versos del asfixiante ambiente del que anhela escapar Toñico surcando olas, vertiginosamente, bergantín con proa hacia la emancipación; verga, sostén de blancas velas, en búsqueda de la verdad: el bonito sueño de un poeta reprimido que pone hasta mil velas a mi Isla, para dejar atrás el cieno de la intolerancia.(7.-)

Y si de modo tan lacónico la protesta del poeta en pos de la potestad, nos ayuda a concebir parte de la realidad carmelita, para describir el paisaje, ¿qué mejor que rendir tributo al camarada Toñico pidiéndole prestada su cálida, cadenciosa y vibrante voz, de hombre enamorado del terruño y de la mar de infinita "variedad de verdes y de azules que el Astro Rey sobre sus aguas pinta y parece que anhelo insatisfecho le lleva a practicar en cada sitio, buscando un nuevo verde que haga juego con el azul del infinito", inclusive el verdinegro donde termina la Isla, para acuarelear al Carmen a la Claussell, retratando autóctona y poéticamente la Isla?





DE LOS PERIÓDICOS "IRIS"


Puede ser que todo lo anterior haya influido para que el periódico que diseccionaremos reciba el título "Iris". Pero, resulta insólito que descubramos una razón histórica insospechada por el joven director de aquel entonces. Sí, es inverosímil que ignore el editor de 17 años de edad que ¡¡109 años!! antes existió "El Iris", el primer periódico mexicano ilustrado con litografías. Fue, asimismo, el primero en publicar caricaturas políticas.

Tres personajes ilustres lo editaban: el cubano José María Heredia, luchador por la independencia de su patria y dos carbonarios italianos Claudio Linati y Florencio Galli. Con lo anterior basta para denotar el tipo de publicación que surgió en medio de los estertores de la incipiente república, apenas liberada del temprano imperio.

En el primer número se tiene el siguiente ideario, bajo el rubro Introducción:

"Al empezar la publicación del "Iris", creemos de nuestra obligación dedicar algunos renglones a manifestar al público nuestro plan y fijar los deberes que no imponemos.

"El único objeto de este periódico es ofrecer a las personas de buen gusto en general y en particular al bello secso (sic), una distracción agradable para aquellos momentos en que el espíritu se siente desfallecido bajo el peso de atenciones graves, o abrumado con el tedio que es consiguiente a una aplicación intensa, o a la falta absoluta de ocupación. Lejos de nosotros la idea orgullosa de levantar en el Iris un monumento de gloria literaria a la nación o a nosotros mismos. Sabemos comprender muy bien la esfera limitada de nuestros talentos, y confiamos en que la benignidad del público dispensará nuestras faltas y favorecerá nuestros esfuerzos".

"Tenemos la intención de acompañar con algunos números del Iris retratos fieles de los personages (sic) contemporáneos que se han hecho célebres por sus talentos o virtudes."

Así es que este órgano se propuso difundir la literatura. tanto mexicana como extranjera, reseñar las actividades teatrales, reproducir " piezas de música moderna y dar cupo a todo lo útil o agradable, tal como la moda". Se especificó que se publicaría cualquier envío excepto el que tratara sobre política de manera directa o "no contengan personalidades". Pero, lo cierto es que se trato de política interna y extranjera tales como unas interesantes sobre una "expedición a Cuba por el General Santa Anna".

El poeta Heredia se separó a fines de julio siguiente y la publicación que salía los sábados comenzó una efímera vida bisemanal, apareciendo miércoles y sábados, desde el número 14, con la noticia de que "este papel está destinado a las ciencias, a las artes, a la literatura y a la política" e incluía--entre sus "principales asuntos"--"noticias extrangeras".. El autor de las extraordinarias litografías es Linati. Sin embargo, se atribuye un retrato famoso de Miguel Hidalgo al primer litógrafo mexicano, José Gracida, de origen oaxaqueño.

El último número es el 40, aparecido en agosto dos y allí Linati y Galli se despiden para irse a carbonear en secretísima forma a otras latitudes, pues en su "aviso" sepulcral expresan su "agradecimiento a la hospitalidad mexicana".

De manera trágica ponen que "arrastrado cada uno por su estrella, pueden que dejen el hermoso Anahuac por otros climas o truequen tal vez la pluma por el arado."

Más claro ni el último epitafio, en la página última, citando a Demóstenes: "No hay nada más duro para los hombres honrados que el no poder manifestar su opinión con toda libertad."

Así, tu "Iris" fue precedido por ese ocaso del "Iris" de 1826, en la capital de la emergente república. Su nacimiento, como desaparición, debido a semejantes causas. Tú también trocaste la pluma por los libros. Medio siglo, después, Rivera Cambas, tu bienamado prócer, en términos parecidos se despidió en el último número de "El Combate”, que había nacido en 1876, precisamente: (8. -)

"EL COMBATE" de RIVERA CAMBAS

"Después de haber batallado cinco años, es preciso que descansemos y que llevemos a la sala de armas la pluma que nos ha servido para trabajar por la regeneración de nuestra Patria.-- Por hoy tomamos cuarteles de invierno y sentamos plaza entre los inválidos.-- Nuestra pluma se va a enmohecer; pero ¿qué mal menor le puede acontecer, cuando han muerto las instituciones democráticas y son unas mentiras las leyes y la moralidad?--Cuando el falso apóstol del pueblo, el hipócrita constitucionalista desaparece de la oscura política, nosotros ya no tenemos que seguir siendo el remordimiento de nadie.--Damos las gracias a los amigos que nos han acompañado durante los años de nuestros trabajos.--Si alguna vez aparece un periódico con el mismo nombre que el nuestro, no lo confundan tomándolo por el Combate que apareció en 1876. --Cuando queramos resucitar, sabremos usar la contraseña misteriosa que une a los independientes, a los que jamás doblamos la rodilla ante los tiranos.--Para la resurrección esperamos el consejo del porvenir y la marcha de los sucesos...

El Combate murió así, para nunca jamás resucitar (pues el General Díaz llegó para quedarse más de tres décadas).. "Inició sus actividades atacando al gobierno de Lerdo y en posición tan hostil y decidida que podría tachársele de francamente subversiva", dices con franqueza. En tu Bibliografía de Rivera Cambas ( 9. -) citas el artículo titulado, precisamente, El Combate, publicado el primer día de su aparición: (11. -)

"El Combate.--Periódico político.--Prospecto.--"Al decir nuestras últimas palabras en el SUFRAGIO LIBRE, prometimos una publicación intérprete de la voluntad nacional, boletín de guerra comunicando oportunamente las noticias del triunfo de la Revolución que en toda la República se ha presentado.--EL COMBATE es el título del periódico, eco de los sucesos que tienden a regenerar al país devolviendo el uso de sus derechos que tienden a regenerar al país devolviendo el uso de sus derechos a nuestros conciudadanos... EL COMBATE VERÁ LA LUZ EN MÉXICO MIENTRAS HAYA LIBERTAD PARA ESCRIBIR; cuando las circunstancias obliguen al Sr. Lerdo a matar a nuestro periódico..."

En tres patadas plasma Cossío la actitud de Rivera Cambas: "Testigo de las múltiples discordias de partidos y facciones que la arruinaban, quiso tomar parte en la vida pùblica y se declaró por las ideas de la libertad y del progreso. Así combatió a Lerdo por el porfirismo; pero cuando, triunfante éste, no cumpliera las promesas de su bandera, se levantó contra la farsa, contra la opresión, y lucha con un denuedo, con un ardor y con una decisión que asombran."

Tiene razón el sabio González de Cossío: Desengañado de la polìtica, Rivera Cambas se refugió en sus libros como si en ellos quisiera hallar lo que deseaba para su patria.




DEL PERIODISMO A LA LITERATURA POR LA VÍA DE LA DECEPCIÓN





DEL ORIGEN AL FIN


Y así como los fines y términos de todas las cosas se acuerdan en alguna forma y medida con sus principios y orígenes, esa múltiple concordancia que guía adelante el crecimiento desde el nacer cumpliendo por una metamorfosis regresiva esa disminución y ablación hacia el final que place a la naturaleza, así acontece con nuestro ser solar y lunático carmelita. Canto a Ciudad del Carmen aunque se pretenda que me canto a mí mismo, como un Walt Whitman vernáculo. Simplemente, hablo de mí y de los míos porque somos suyos, formamos parte de ese inmenso panorama que me tocó vivir y que comienza en esa isla de Tris, --tan triste--, en ese periódico Iris y en ese periodo literario del Tríptico Erótico, heroico e irónico.

¡Oh!, ese horroroso torrente profundo. ¡Aaaah! y el amor al mar, ve la velada lunar: mar-mar carmesí del Carmen; ven-ven, van-van, y vienen en olas, no solas, en colas, como las lenguas luengas del fuego y las gloriosas puestas de sol y plenilunios resplandecientes e iridiscentes arco iris y rosales del jardín de la plaza grande con el kiosco barrocamente enverjado y el sobrio templo de la Virgen y las diminutas callejuelas y las casas blancas y las tejas rojas y el Golfo y El Ultimo Paseo y Paseo de Mentiras y la guitarra de Guty y cómo le besó bajo el morisco balcón y se puso colorada y mi madre pensó en mí que latía en su seno y rodeó con sus brazos al revolucionario anarquista y lo atrajo hacia sí mientras le susurraba que dejara en paz al cura y al "vampiro del civismo" y al "pica-pica torerillo y banderillero" para que con todo su perfume y la voz de su corazón que latía loco-loco y sí dijo que tendría piedad porque detendría su espíritu en presencia de todas las graves consecuencias y lo constante de los sufrimientos de su adolescente esposa y que se unía con el ser que había engendrado para heredarle plenitud, armonía, esplendor y Paz, PAZ!!! Deseaba acabar con el caos, la disonancia, el grito y la rebeldía: evitar el exilio.


LA PATRIA Y LAS PALABRAS PERDIDAS:


Pero así no fue: no hubo proper words in proper places. Y, entonces, el embrión Lívingston comenzó a ser: lírico hurgador en las profundidades marinas del seno materno de frases encantadas para el sentimiento de la patria perdida. Lo triste fue que palabras como el Carmen no podrían ser pronunciadas, luego, sin una gran nostalgia por el lamentable distanciamiento de la porción de tierra rodeada de la Laguna de Términos, donde terminó la existencia para la familia Denegre-Vaught Alcocer.

Habíamos, todos juntos, los tres, identificado el lenguaje con la experiencia. No se podía confiar ya en la palabra escrita, decretadora del destierro. Frases como: "No habrá progreso hasta que caiga la última piedra del último campanario de la última iglesia", irritaron enormemente a nuestros coterráneos, ¿no? Por eso, el cura lanzó gritos de alarma: ¡¡Socorro, Por la Virgen del Carmen y nuestra Madre María, Auxilioooo, estos pelafustanes ¡¡quieren quemar el templo!!", cuando sólo ensayaban la serenata de las novias, soñando en noches de luna: ¡¡¡Y fueron a dormir al calabozo de la presidencia municipal, frente a la iglesia, mientras socarrona y beatíficamente sonreía Monseñor!!!

Behold!: Aquí pruebo el pensar carmelita: ¡ingenio heurístico! Dónde nada quedó que defender decidiste elevar lo periodístico! Diversión cruel, absurda y peligrosa que heredé. Búsqueda de la mote juste, con rabelianos y rebeldes epítetos:

"No serviré por más tiempo a aquello en lo que no creo, llámese mi hogar, mi patria y mi religión. Y trataré de expresarme en algún modo de vida o arte, tan libremente como se pueda, tan plenamente como pueda, usando para mi defensa lasa solas armas que me permito usar: silencio, destierro y esfuerzo."

Lo pudo haber firmado James Joyce o Jorge Denegre-Vaught, pero de todo eso me acordé.

El autor evoca su propia obra periodística radiofónica tan temprana como la paterna, escrita, y llega a comprender ahora, 34 años después, por qué se oponía su padre a que a los quince años de edad incursionara en la práctica de la comunicación de masas que antaño causara a la familia tantas desgracias. En 1958 ni entiende ni está conforme en que le exija que se concentre en sus estudios de leyes, y se olvide del "ingrato" periodismo.

Ante tal actitud de rechazo paterno por la praxis de una profesión que le apasionaba, Lívingston decide motu proprio su destino y obtiene una beca del Canada Council, (14. -) deja la carrera de Derecho en la UNAM e ingresa a la Universidad de Carleton a estudiar Periodismo en la primera escuela creada en la posguerra para el estudio de las Ciencias de Comunicación, dirigida por el fundador de estos estudios en la UNESCO, Dr. Wilfrid Eggleston.

IRRUPCIÓN LITERARIA