lunes, 5 de enero de 2009

A LA ÚLTIMA ESPOSA






I.- Impublicable...




II.- , CAPRICHOSA Y BONITA, YO TAN
INCONFORME Y REBELDE:

Pienso luego mi caprichuda
que eres tan, tan bonita
y aplaudo tus maduros bríos
de olvidar al amante y continuar conmigo.
Pienso, mi niña amada
que eres así de terca
que todavía me amas.
de a de veras y tan cerca.
Pienso, mi berrinchuda
cada que creo en ti
que, no cabe duda,
te
amaré toda la vida.

III. TU BELLO CABELLO, A CABALLO LO
HALO:

Pily: quisiera enredarme en tu cabello
y así deslizarme entre castañas madejas
hasta esos cerrados labios que me niegas.
Bajar como en una cascada
con lenguas de fuego y de oro
y llegar al final desde tu cuello
y entrar al umbrío umbral del misterio
por el estrecho cuello de tu matriz.
Quizás sorprenderme tras el desliz
reposando en dulces montes de carne rosácea,
convexa, entre verjas,
enhiesta la verga
con la cruz del sexo a cuestas
grabada sobre la penca del maguey,
olvidando que fui el joven Rey,
presto a desafiar peligros
y pelear a dentelladas
por mi vida y por mi amada,
en diaria cruzada por la PILAR encantada
que precariamente sostiene mi hogar.

IV.- TU NOMBRE, PILAR:

Rimar, bailar, saltar o gozar
amar, andar, cantar o besar
son tantas las cosas preciosas
que se pueden rimar con Pilar.
Y ese nombre, no evoca nada de tu cuerpo,
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte,
final de nuestro entierro.
No es tu boca sedienta, igual que tu sexo-,
ni la reunión palpitante de tus pechos,
ni tu espalda ondula y suave,
ni tu dulce ombligo, en que bebo sandía.
Ni son tus muslos claros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y curvados,
ni tu olor almizclado, ni tu sedoso pelo.
No es tu mirada lejana,
perdida y melancólica,
triste penumbra bucólica ,
paz sin dueño,
perra sin lazo,
ni la estridencia de tu oído, ni tus gritos,
ni las ojeras que te deja el ensueño erótico
con las manitas tapando los entornados ojos
ni los besos en las orejas cárdenas
del tranquilo y taimado amante.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
susurrándole melosas endechas,
flechas de avispas en el aire vago,
ni la humedad hirviente de tu vagina
que calienta tus pezones rebozantes de leche.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un desdeñoso gesto:
Tu nombre, Pilar, es sólo este lugar donde estuviste,
entre mis brazos tercos,
aferrados a tu etérea silueta,
solitarias aspas de molinos al viento.

V.- MORIRÉ, TENLO SEGURO:

Por eso, fatalmente, siento:
que un día moriré, no cabe duda.
Marcharé con mis trapos y tropos a otra parte.
Un soneto tal vez, escrito en Marte,
dirá que aquí estuve: fui poesía ruda, cruda.
Por mis huellas sabrán que sin ayuda,
sin un mínimo gesto y sin alarde,
de un sorbo me bebí la tarde
y mi lengua jamás se quedó muda.
Solitario quizá, no pesimista,
un poco soñador, serio, cansado,
con una buena dosis de anarquista:
dirán que fui un pendejo alegre y optimista .
Amó con furia, no lloró el pasado
y se fue de este mundo muy golpeado.















VI.- EPÍSTOLA A PILAR, DE SU AMANTE
LUCHADOR:

Haciendo rounds de sombra al recuerdo de Pilar
luchadora ruda, la Potrilla Loca de Sombrerete,
Zacatecas, envío





Epístola A mi Campeona Sin Corona:




Siempre evité mandarte cartas
de amor, pues las pensé perdidas
por el correo, y me negué a escribirte aprisa
mis hondos sentimientos.
De allí proviene el hecho
que únicamente te envié giros
a Sombrerete pa' que volvieras
y de entregarte tan tarde este poema,
por lo que en sobre razgado
estás recibiendo un telegrama rezagado.
La verdad
es que como un rayo
se me vino a los ojos tu palabra,
llena de humildad
que cubría el eco de tu nombre.
Vino así, no se cómo,
sin llamar a la puerta,
como el cartero, simplemente
tomó mi dolor entre sus brazos
y me llevó hasta Mérida, a la vieja casa,
a la hamaca donde solías mecer la siesta
y llorabas tu tristeza.
Eran los días
en que clinchabas tu presencia
con el rostro de una niña que tenía
doce años jugando entre mis manos
y te contaba mis hazañas en el ring mundial
cuando el boxeo era por el honor
y no una exhibición comercial y amanerada.
Ahora amada,
las cosas han cambiado.
Ya quedó atrás la muchachita
que contempló la muerte de Manuel,
la vida te hace madurar a bofetadas.
Pero no creas
que darás con los dientes en el polvo,
como el tío;
pienso que es permitido doblarse
pero no partirse.
Y ahí vas, caminando, contoneándote,
finteándole a la vida tu amargura,
carcajeándote, mostrando tu perfecta dentadura,
pero cuidándote de los golpes a los bajos,
tratando de terminar en pie este largo round
contra muchos cabrones machos.
Aunque a veces, te confieso,
te he visto flaquear,
quedar groggy
y querer tramitar un divorcio o un suicidio voluntario.
Pero basta un vistazo a tu retrato
y ya no hay vuelta de hoja,
sé que dejaste tu punch sobre mi verso
y jab a jab, llegaré alto,
me iré haciendo hombre hasta tu nombre.
Amada, puchi, muchachita
tengo una deuda contigo,
me querías joven, guapo y parrandero
y te salí poeta,
en la vejez viruelas,
pero no estoy noqueado,
para mí no es cosa de ir por allí
soportando un disfraz que desentona.
Contigo pasó lo mismo,
te quería pura y casta
y saliste luchadora, campeona de box
¡Y qué campeona, carajo!








VII.- TE QUERÍA CASTA Y BLANCA NOVIA:

Perdona que te quite un rato
pero a veces
cuando estoy solteramente solo
y me urge hablar con alguien
se me vienen a los ojos tus palabras. . .
Aquí las tengo, te escucho mucho,
y con muchísimas ganas
muchachita zacatecana:
--Lívingston, como decía Stormy,
Tú me quieres alba;
me quieres de espumas;
me quieres de nácar.
Que sea azucena,
sobre todo, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.
Ni un rayo de luna
filtrado me haya
jamás tocado,
ni una margarita
me hayan deshojado
ni que sea como mi hermanas;
tú me quieres blanca;
tú me deseas nívea;
me demandas casta.
Tú, que bebiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
y ya tienes marchitos
los labios morados.
Tú, que en el banquete,
apuraste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del engaño,
vestido de rojo,
me pusiste el cuerno
y dejaste estragos
en mi alma pura
cándida e inocente,
con sórdidas muecas
me jugaste a la chueca
con la chiapaneca
mientras querido te dijo
yo paría a nuestro hijo.
Tú, que el esqueleto
conservas intacto,
no sé todavía
por cuáles milagros
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta
me quieres tan blanca.
Huye hacia los montes;
vete a la montaña;
límpiate el hocico;
vive en las cabañas;
toca con las patas
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con nopal amargo;
bebe de las piedras del río
en el duro estío
y en el crudo invierno
duerme sobre escarcha;
renueva tu piel de lobo
con salitre y agua;
habla con los pájaros
y lávate la picha al alba:
Y cuando las carnes
te sean cambiadas,
en níveos tejidos
de vieja oveja blanca
y cuando hayas puesto
en la cabellera plateada
la pura corona de oliva del alma,
que por las perfidias
se te quedó enredada
en la negra maleza de los amoríos,
entonces, viejillo,
preténdeme blanca,
demándame nívea,
exígeme casta.

VIII- ¿NO ESTUVIMOS SOLOS EN
ABANDONO?

Porque yo estuve solo
quiero pensar que tú también estuviste sola.
Un domingo sin ti perdido, es como un túnel de paredes negras
donde voy alumbrado por tu nombre;
es una noche clara sin saberlo
o un lunes disfrazado de domingo;
es como un día triste sin misa, ni tu permiso.
Llovizna esta poesía para ti labrada;
tú lo sientes con tu alma prístina de cristal;
llueve tu ausencia como un agua triste y azul
sobre tu frente afiebrada.

IX.- SUEÑO que vuelves para siempre:
Que no te fuiste, que dormías.
Que me dejaste sin despojarme,
de la felicidad y me necesitabas
para poder estar contenta.
De cualquier modo, he recobrado
mi lugar en el mundo: regresaste, Pilar,
volviste a ser pilar de nuestro hogar:
te volviste accesible y asequible.
Me devuelves el tiempo,
el dolor, los goces, la alegría,
la voz, el cuerpo, el alma,
y la vida y la suerte,
y lo que pervive
más allá de la muerte.
Me lo devuelves todo
y no me percato, en esencia,
de que estoy encarcelado en la presencia
rotunda de una mujer, tú misma, a la que amo.
Volviste poco a poco, despertaste,
y no te sorprendiste
de encontrarme contigo.
Y casi pude ver el último
peldaño del secreto, pues subías
a dormir, y te abriste
despacio, muy despacito,
muy plácidos tus ojos
metiste adentro de mis rojos ojos que te velaban
y revelaste que terminaban los desvelos
por los vuelos de la paloma negra
del pichón alegre de Denegre.

X.- YO CONTIGO:






Ya vez como son las cosas ,
piensas,
ríes,
caminas,
amas,
sufres,
lloras,
pero al final .....
siempre tú,
siempre estás tú....,
con esa carita de amargura,
con esa carcajada salvaje,
de libertad a cuestas,
de verdades y revisiones,
de amores y desamores.
Hace ya algunos siglos
estuve formulando una conclusión.
Y la constante siempre la supe:
yo sin ti valgo cero,
yo contigo soy feliz.

XI.- MIS MANOS:

Tengo manos que te devoran como
el ala de una paloma torcaza.
Tengo manos que se te atracan
en la fina garganta
y las sientes como un eterno collarín
que te lleva al cadalso.
¿Y qué decir de mi brazo fuerte
que te abraza los hombros redondos
qué de mi boca lasciva que chupa tus senos
como sediento y gimiente bebé,
que recorre tus muslos ateridos de escalofríos.
Apollinaire habló de las Siete Puertas del Deseo.
de los Siete Portales del Cuerpo de una mujer.
Mentira. Apreciación totalmente arbitraria.
Tu cuerpo, Pilar, no tiene puertas
como el Mar.
Una vez frente a las Puertas del Mar
de mi tierra campechana
entre conchas, nácar y caracoles
supe que tu cuerpo a-dorado
era infinitamente penetrable
como el Golfo de México:
inmensamente murmurante
y a veces carcajeante, como tú.

XII.- DICEN QUE NO SOY UN HOMBRE:

Dicen que el hombre no es hombre
mientras que no oye su nombre
de labios de una mujer.
Puede ser.
Antonio Machado

Dicen
que me vuelvo loco
cuando bebo un poco
de lo que me das,
y me das
todo lo que entiendo
que alguien puede darme
sólo con amor.
Puede ser
que para mis labios
guardes recetarios
con qué conquistar.
Beso
veintisiete octubres
de lo que más quiero
con mis sesentayuno,
y uno te da
todo lo que puede
por miedo a quedarse
solo con su amor.
Dicen que
yo no soy un hombre
mientras que mi nombre
no lo digas tú.

ÚLTIMA PARTE:
NO ME ARREPIENTO DE NADA
EL OJO DE MI MUJER











Sergio Magaña escribe sobre Tríptico Erótico















EL INMORTAL SERGIO MAGAÑA ESCRIBE EN LA CULTURA DE HOY“EL DÍA”, EL 24 DE NOVIEMBRE DE 1971, “LÍVINGSTON RENIEGA DE SU OBRA”

YO LÍVINGSTON, LA PIEDRA VIVA…

Un nuevo libro del joven escritor Lívingston Denegre-Vaught, quien escandalizó hasta el horror a las buenas conciencias con su Tríptico Erótico, lanza ahora un segundo y al hacerlo entona un mea culpa, convencido de que por ese camino no se llega a la cima de la literatura.

Su pública confesión concentró un buen número de personas, personitas-personajes-personalidades que escuchamos su larga exposición.

En su conmovedor discurso pudimos darnos cuenta de:

1.- Está muy enojado porque tiene ya 31 años y se siente ya en un interregno alejado de los adolescentes y sin acabar de identificarse con la “momiza”, aun que afirma que está tan envejecido que ya empiezas a admirar a los cuarentones.

2.- Está muy enojado porque pese a sus esfuerzos de crear un nuevo lenguaje—alrededor del sexo, por supuesto—ha venido a descubrir que las malas palabras aburren y el erotismo es tan viejo como la humanidad, por lo que ambos ingredientes sólo asustan y traumatizan a algunos que no se han enterado todavía ni de que están vivos, mucho menos de la época en que viven. Los desnudos ya no espantan a nadie.

3.- Está muy enojado (en parte tiene razón) porque buscaba sacudir un mundo que se siente indiferente, frío, temeroso de la emoción, de la entrega, marginado de los grandes problemas, aunque esté muy informado.

En síntesis: Lívingston Denegre-Vaught es un joven enojado consigo mismo y con el mundo. Pero hay que reconocer que si esta pública confesión y la simbólica quema de unos cuantos ejemplares hubiera sido programada con fines meramente publicitarios—había que ver la sonrisota de Costa Amic—hubo momentos en que se traicionó y fue sincero.

Con sus 31 años a cuestas sigue siendo un rebelde. Se confiesa culpable y contrito; se integra al stablishment pero se desborda su sarcasmo cuando hace—o intenta hacer—suya la definición oficial de la cultura, formulada por José Luis Martínez. Se confiesa narcisista, como es obvio, sigue siéndolo, y consciente de su talento anuncia la búsqueda de nuevos caminos, aunque no pierde la costumbre de querer asustar aún a los más jóvenes al proclamar su admiración rendida por su padre.

El libro, bien presentado, y con grandes innovaciones tipográficas, ilustrado magníficamente—con desnudos—será un éxito. ¿Lo suficientemente gratificador para el escrito? Creemos que no. Que habiéndose dado a conocer, está en la posición que le obliga a buscar y a encontrar los caminos que le lleven realmente a aportar algo, no con los valores tradicionales, a los que tan irónicamente ensalzó, sino con auténticos valores humanos.

Su mea maxima culpa fue también un canto al amor, a la alegría y a las ganas de vivir.

Ya el tiempo dirá si los pecados confesados fueron expiados y en la expiación descubrió un nuevo mundo: el suyo, el real y contemporáneo.










SERGIO MAGAÑA.














Sergio Magaña (1924-1990), es uno de los pilares de la dramaturgia mexicana, parte de esa histórica generación de escritores del medio siglo a la que también pertenecen Emilio Carballido, Luisa Josefina Hernández, Miguel Guardia, Jorge Ibargüengoitia, Olga Harmony y Jaime Sabines
Sus inicios en la literatura fueron marcados por la novela “Los suplicantes” que data de 1942. A Magaña se le puede considerar de los autores más polifacéticos, rebaso la creatividad literaria, escribiendo varios de géneros, de las primeras comedias modernas: “Rentas congeladas” (1960) y “El mundo que tú heredas” (1979); de las primeras incursiones mexicanas del llamado teatro de hechos o documental: “Los motivos del lobo” (1965) y del primer texto dramático mexicano con trama policiaca: “El pequeño caso de Jorge Lívido” (1958). Otros de sus grandes textos dramáticos son “Cortés y la Malinche” (1967) y “Santísima” (1980).
Su producción teatral es un muestrario de creatividad que va desde el más importante fresco urbano (Los signos del zodíaco) a la primera gran tragedia del teatro mexicano (Moctezuma II, una exploración de la tragedia mexicana desde su raíz), a la sátira histórico-política (Las argonautas, Cortés y La Malinche) y a la comedia, donde incursionó con “Ensayando a Moliere” (1966). Dentro del teatro infantil exploró -junto con Carballido, amigo, cómplice y “contlapache”, como el mismo autor decía- el difícil arte para los niños con “El viaje de Nocresida” (1953).
“Su teatro es realista, pero no costumbrista. Analiza la realidad, siguiendo al otro gran maestro, Usigli, es decir, con la base de los métodos del pensamiento moderno: sicología, sociología, antropología, marxismo, lingüística…”, Moisés Palacios, investigador.
En el año de 1946, unido a Emilio Carballido, Jaime Sabines, Luisa Josefina Hernández, Rosario Castellanos y Rubén Bonifaz Nuño, forman la sociedad literaria Atenea, que tiempo después se convirtió en el Grupo Teatral de Filosofía y Letras. Esa compañía montó, en 1947, “La noche transfigurada” y un año más tarde, “La triple porfía”.
Es aquí –explica Palacios–, donde toma el camino del teatro y del pensamiento escénico del que surgiría la antropología del teatro mexicano moderno, ése que no siempre necesitó de un espacio teatral como tal para manifestarse, pues le bastaba un estudio, la sala de una casa o la recámara del propio Magaña para existir.
A finales de los cuarentas tomó clases con su admirado “irredento”, por su método draconiano, Seki Sano y con Rodolfo Usigli, quien no soportó la insolencia milenaria de Magaña y lo corrió de sus clases.
Ya consagrado como dramaturgo escribió su primera gran obra naturista: “Los signos del zodiaco”, (1951), un drama en tras actos con música incidental de Blas Galindo y escenografía de Julio Prieto, que fue estrenada por Salvador Novo en el Palacio de Bellas Artes. Desde ahí, el autor michoacano se convirtió en un dramaturgo ambicioso y trascendental, un clásico de nuestro teatro.
De esta obra, Magaña diría: “Está llena de ambición y deberá revolucionar el teatro mexicano. Lleva el mensaje que yo quise y las palabras que yo siento. Es realista, pero no verista. Es mexicana pero no local y, si como creo, logré mis intenciones, no será una obra temporal sino que se colocará más allá de nuestros días. Aspira también, por pretensión muy comprensible a mis años, a colocarse entre las obras del teatro universal”.
Dramaturgo por vocación; crítico teatral, maestro, burócrata, guionista, jurado de concursos y otros mil empleos, Sergio Magaña –nacido en Tepalcatepec, estado de Michoacán, donde fue declarado Hijo Predilecto en 1971- fue un artista polifacético e innovador que incursionó en los terrenos de la narrativa, la crítica, la composición musical y, sobre todo, el teatro…
En homenaje a su trayectoria y aportación, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y su Coordinación Nacional de Teatro le rindieron el pasado 27 de abril, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, un homenaje donde se presentó el libro “Una mirada a la vida y obra de Sergio Magaña 1924-1990”, escrito por Rodolfo Obregón, Director del CITRU. Además, se llevó a cabo la mesa redonda “Sergio Magaña: Actitud multidisciplinaria en el arte escénico”, donde participaron Germán Castillo, Mauricio Jiménez, Virginia Gutiérrez y Angelina Peláez.
“Maestro de maestros, artista eterno muy a pesar de él mismo y fundamento basal del edificio del teatro mexicano, Sergio Magaña es muy a su pesar y muy a nuestro favor y fortuna, presencia total en la cultura sempiterna de México, exhibiendo para siempre la realidad teatral del ser humano”.

PRÓLOGO DEL ACADÉMICO JOSÉ ROGELIO ÁLVAREZ





THOMAS Lívingston BENJAMÍN FRANKLIN

CARMEN DEL CARMEN EN CHAMPOTÓN



IRIS DE LOS OJOS VERDES DE LA NIÑA
DEL CARMEN
CARTA CORTA A MI PADRE


Por
LÍVINGSTON DENEGRE-VAUGHT


PALABRAS LIMINARES


Nos permitimos insertar aquí el comentario que hace sobre esta primigenia obra, el académico de la Lengua, José Rogelio Álvarez, y miembro de número, también, de la Academia Nacional de Historia, además de haber sido el director , editor y luego coeditor, con la SEP, de la afamada ENCICLOPEDIA DE MÉXICO:



mailto:livrock@prodigy.net.mx
[LDVA1]

Álvarez, José Rogelio, Miembro de Número de la Academia Mexicana de la Lengua, Correspondiente de la Real Española, de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Director de la ENCICLOPEDIA DE MÉXICO., prólogo a la obra inédita, Churubusco, abril de 1992, "Comentarios a dos cuentos de mi distinguido amigo Lívingston Denegre-Vaught".

CARMEN DEL CARMEN EN CHAMPOTÓN

"Continuación a los cuentos de Lívingston Denegre-Vaught: "

"...Algunos períodos de este cuento alcanzan alta calidad literaria..."
"Para fundar el orgullo que le suscita ese legado, el autor se remite al semanario Iris que don Jorge publicó en Ciudad del Carmen a mediados de la década de los años treinta. En esa época y en la provincia, era frecuente que un solo hombre, movido por el noble impulso de expresar su verdad, desempeñara los oficios de reportero, redactor, editorialista, publicista y director de una publicación. Si el convertir estas tareas en una es de suyo admirable, mayor encomio merece que su ejecutor haya sido un joven de 17 años de edad. Asociado a la precocidad, sorprende encontrar en las páginas de aquel impreso el sabio balance entre las buenas y malas noticias: aquéllas, las informaciones siempre útiles que contienen los anuncios y éstas, los sucesos que ordinariamente conmueven a la sociedad, aunque la principal orientación del editor responsable era la crítica al mal gobierno. Se combinan así los llamativos reclamos publicitarios en verso, las notas rojas y las censuras a los "vampiros civiles". El autor exalta el talento y el valor de su padre, cuyos pronunciamientos democráticos le costaron el destierro.
"Lívingston maneja a contrapunto pasajes de su propia vida y capítulos de la biografía de Don Jorge. Por eso aparecen en su prosa cortes sorpresivos, escenas que se van ligando a saltos, contrastes que acentúan la distancia y a la par estrechan la proximidad de uno y otro destinos. A los párrafos en que imperan el riesgo y la violencia, siguen otros que reproducen la morosa delectación de quien recorre con avidez una biblioteca y va asomándose a los libros con el ánimo predispuesto a los hallazgos afortunados. En un ámbito así se inició la placentera, trabajosa y bienhechora tarea de don Jorge como lector, librero, animador de tertulias, abogado, bibliófilo, editor, autor y desinteresado orientador de todos cuantos han querido penetrar o andan perdidos en el infinito mundo de la letra impresa.
"A estas noticias evocadoras, sigue un estudio de contenido del periódico Iris, en cuyas páginas sobresalen las impugnaciones al reyezuelo local, a los caciques y al señor dueño del Estado, pero intercalados en este análisis el lector encuentra referencias, reflexiones surgidas por asociación de ideas, incorporadas al discurso según las van empujando los recuerdos...Esta parte de la obra presenta en caleidoscopio la vida de Ciudad del Carmen hace sesenta años, rinde homenaje a don Jorge y revela varios aspectos de la personalidad de Lívingston, escritor deliberadamente descuidado y a menudo efectista, experto en medios de comunicación, profesor universitario y agente diplomático en el exterior, de cuya experiencia derivó su gran amplitud de criterio."
"Un Tríptico Erótico" cierra esta colección de textos, en buena medida autobiográficos. Tras un examen de conciencia y una explicación de su conducta literaria, rinde el testimonio de quien reaparece después de haber quemado sus libros y de purificarse en ése y otros fuegos, aunque sólo en apariencia, pues el rescoldo de la pasión carnal, brasa que arde bajo las canas, vuelve a encenderse al contacto visual de una bella mujer desnuda."
"Subyacente a los argumentos que desarrolla, el autor ofrece un repertorio de modalidades eróticas: amor conyugal, paternal, filial, lascivo, homosexual, onanista, venturoso o frustráneo, real o ilusorio, pero sobre todo-- ¡al fin Lívingston!-- el amor a sí mismo, ostensible en el constante uso de la primera persona del singular y al margen de los géneros-- cuento, carta, memoria--, este libro contiene las experiencias amorosas y literarias que han movido la pluma del escritor."






JOSÉ ROGELIO ÁLVAREZ E

NOTAS ACADÉMICAS


Nació en Guadalajara, Jal., el 12 de junio de 1922.Ingresó en la Academia el 20 de febrero de 1992 como numerario; silla que ocupa: XXVIII (2º).



Junio de 1988

Nació en Guadalajara, Jalisco, el 12 de junio de 1922. Hizo la carrera de Historia de México en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, pero no llegó a titularse, porque en 1953 se reintegró a Jalisco; y llevó cursos adicionales en la Escuela Nacional de Economía y en la de Antropología e Historia.Durante dos períodos, entre 1943 y 1952, fue sucesivamente reportero, redactor, jefe de sección, jefe de información y jefe de redacción de la revista Tiempo. En aquella época colaboró en las revistas Historia Mexicana (trabajos académicos), Mañana y De América (artículos de opinión y crónicas de viaje); y dirigió el Itinerario de los FF CC N. de México, convertido por él en un medio de difusión de los bienes del patrimonio cultural. Vuelto a radicar en Guadalajara en 1953, fue secretario particular del gobernador de Jalisco (1953), vocal ejecutivo de la Comisión de Planeación de la Costa (1953-1959), director de Promoción Económica del Estado (1953-1959) y vocal ejecutivo de la Comisión de Desarrollo y Fomento de Los Altos (1958-1959).Durante el período de trabajo en el sector público de Jalisco (1953-1959) escribió cinco Anuarios de la CPCJ, Educación y desarrollo económico, Barra de Navidad, estudio de una área (en colaboración con Teodoro González de León), Los Altos de Jalisco, Un programa de rehabilitación y Nueva imagen de Jalisco. Dirigió, además, el libro Noticias de Jalisco. Reintegrado al sector privado en 1959, fundó en Guadalajara la empresa Planeación y Promoción, S.A., que hizo trabajos para un grupo de empresas, los gobiernos de Nayarit, Sinaloa y Guanajuato, y la Universidad de Sonora. En esa época fundó y dirigió la colección Jalisco en el Arte (12 números), dos de cuyos títulos son obra suya: Chilte de Talpa y Vidrio soplado de Guadalajara. Este libro, ampliado al ámbito nacional, fue publicado posteriormente por la Editorial Novaro. Hacia 1962 Planeación y Promoción hizo los estudios para la expansión del Banco del Pequeño Comercio, creándose 12 sucursales en el interior del país, entre otras la de Guadalajara, que dirigió, en plan piloto, durante los primeros meses de su funcionamiento.En 1963 se le nombró subdirector administrativo de Diesel Nacional, S.A., y director de la empresa en 1965. Se separó de ella en 1966, una vez que había contribuido a rehabilitarla, y la entregó con utilidades. En esa época publicó Jalisco, nueve ensayos.En 1967 se le invitó a participar en el Comité Organizador de los Juegos de la XIX Olimpiada. Se le confió la Coordinación General de Difusión. Entre muchas otras acciones, promovió la publicación del Manual Deportivo Olímpico (UTEHA, 120 mil ejemplares) y de las guías de los museos de la ciudad de México. Escribió los dos primeros tomos de la Memoria oficial, el primero de los cuales constituye una gran visión de México. De 1967 a 1970 fue consejero del secretario de Educación Pública: formuló algunos de los materiales fundamentales de la reforma educativa, dirigió la revista El Maestro (24 números en un año) y escribió la memoria de la SEP bajo el título La educación pública en México 1964 a 1970 (dos tomos).En 1969 adquirió la empresa editora de la Enciclopedia de México, que desde entonces dirige. La obra con este título, organizada en 12 tomos, apareció completa en 1977; escribió para cada tomo un promedio de 250 cuartillas sobre temas de historia, política, economía y arte; y reescribió buena parte del resto de material. En 1978 publicó el Libro del Año 1977 y en 1979 el Libro del Año 1978.En 1978 fue consejero del secretario de Educación Pública, en cuyo carácter intervino en el diseño y creación de las Delegaciones Generales de la SEP en todos los Estados de la República; y en enero de 1979 el presidente José López Portillo le confió la dirección general del Consejo Nacional de Fomento Educativo, de la cual se separó en octubre siguiente, después de haber conseguido que la Asociación de Banqueros de México emprendiera una campaña de captación de recursos en apoyo de las tareas de ese organismo.Reintegrado a sus actividades particulares, dirige su propia editorial, Compañía Editora de Enciclopedias de México, S.A. de C.V. En 1979 San Pedro Tlaquepaque. Historia de la localidad y descripción de todas las ramas de arte popular que ahí se producen.Documentos inéditos e impresos muy raros sobre la Guerra de Tres Años (1858-1860). Introducción histórica facsimilar del manuscrito de un jefe conservador que combatió en Guadalajara y de varios impresos. En 1980Guía y álbum de Guadalajara para los viajeros, por José Villa Gordoa (Guadalajara, 1888). Introducción y reproducción facsimilar. En 1981Valentín Gómez Farías. Legislación educativa. Introducción histórica y reproducción facsimilar. En 1982 Diversos documentos y datos relativos al proyectado Ferrocarril de Chamela a Aguascalientes (1890). Introducción histórica y reproducción facsimilar.
Tomo 1 de la Enciclopedia de la Iglesia Católica en México, proyectada en ocho tomos. Dirección, prólogo y algunos textos. La obra está terminada en originales, pero su publicación se ha diferido a causa del alto costo que representa.En 1984Guadalajara y sus caminos al mar, en colaboración con Guillermo García Oropeza, publicada en España por la editorial Everest.En 1985Todo México. Compendio enciclopédico 1985. Dirección y algunos textos (100 mil ejemplares). Imagen de la Gran Capital (52 mil ejemplares). Dirección y algunos textos.En 1986All about Mexico (12 mil ejemplares). Dirección y algunos textos. Inicia el trabajo de la segunda edición de la Enciclopedia de México, actualizada y enriquecida, de la cual van publicados 10 tomos a mayo de 1988. Para esta obra ha vuelto a escribir un promedio de 50 cuartillas para cada tomo y reescrito el material procedente de colaboradores.

(Se omiten discursos, conferencias, prólogos, ensayos y trabajos académicos).


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